Reflexión número 100
Es increíble, pero esta es la reflexión número 100.
Han pasado 100 semanas desde que empecé a escribir elementos de desarrollo personal y grupal, 100 semanas desde sentí que debía compartir lo que había aprendido, para que otros decidieran si les podía ser útil para aumentar la visión de su punto de vista.
Y estoy contenta y agradecida, porque escribir ha sido una enorme experiencia para interactuar con muchas personas que me han dado su opinión y que me ha ayudado a mirarme de vuelta.
La mayoría de los comentarios han sido colaborativos, con la mirada de crecer en conjunto y crear cosas nuevas aumentando la visión compartida. Pero también he recibido comentarios que me ha dolido, donde me ha juzgado o evaluado lo que he compartido como inútil.
Y he aprendido mucho también de esos comentarios más oscuros, porque me han ayudado a preguntarme ¿por qué un comentario de alguien que no me conoce puede doler de esa manera? ¿por qué es importante para mi? ¿qué parte de mi interior tocó que se remueve mi realidad de ésta manera?
Ese proceso de descubrir lo vulnerable que soy, que el recibir palabras o acciones sin Amor son destructoras para el Alma y que el aporte que pueden hacer a alguien que no es capaz de indagar en si mismo para encontrar la causa raíz de su reacción, en realidad no aportan en nada.
Entonces, pude darme cuenta que quizás yo en algunas situaciones hacía exactamente lo mismo, es decir, era capaz de hacer un comentario que podría herir al otro gratuitamente, sin ni siquiera ser un aporte para nadie, ni siquiera para mí.
Empecé a ser más consciente de mi propio comportamiento, de las palabras, gestos y emociones que sentía y proyectaba con las situaciones que evalúo sin mucho valor. Sigo trabajando en ello, siento que es un trabajo continuo donde hay que tratar de no distraerse del objetivo, que es estar en una situación que maximice el bien común.
100 reflexiones ya… 100 reflexiones de las que he aprendido mirándome, de ir incorporando los comentarios de ustedes a mi vida, a mi reflexión, a mi corazón.
Seguiré escribiendo y compartiendo una parte de mi con todos ustedes. Muchas gracias por su compañía, se los agradezco desde el fondo de mi corazón.