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Lo que sientes depende de ti

Cuando las cosas que uno quiere no resultan, típicamente le echamos la culpa al mundo que tenemos a nuestro alrededor, el vecino, el jefe, nuestra pareja, el conductor o quien esté más a mano en ese instante de vida tiene la responsabilidad de lo que está pasando. 

Pero, hay varias cosas que ver aquí:

  1. Entender que lo que está pasando es un conjunto de emociones, sensaciones, de cosas que veo, siento, a partir reacciones químicas y biológicas en mi cuerpo, lo que está pasando es algo que me pasa a mí, dentro de mí.
  2. Como lo que está pasando me pasa a mí, el único que tiene poder para cambiar la situación que me está pasando soy yo, no el vecino, ni el jefe, ni nadie, ni nada que no esté dentro de mí.
  3. Cada quien tiene una escala de evaluación personal donde está lo bueno en un polo y lo malo en otro, pero que esa escala se construye según lo que he vivido, según las creencias que he ido incorporando a mi vida, consciente o inconscientemente, o patrones que quiero seguir y las metas que quiero obtener.
  4. Frente a las cosas que hemos ido recopilando del punto 3, si estás no tienen coherencia entre sí, la paso mal, si tienen coherencia la paso bien y disfruto de mi vida, del día a día.

Con esta información nos podemos dar cuenta de si hay algo que creo que está pasando, es algo que estoy sintiendo en mi cuerpo y que si no me gusta es porque no estoy en coherencia con quien soy. 

Por ejemplo, si me siento frustrado porque no conseguí el trabajo de mis sueños, es porque yo estoy generando la química a partir de mis emociones, pensamientos, etc. que me conectan con la evaluación negativa de que esta situación no debería darse, porque tengo la creencia que no hay otra persona mejor que yo para ese puesto o porque no soy lo suficientemente capaz de conseguir ese puesto o que no me merezco ese puesto … y así imaginar lo que quiera que genera la química que me hace sentir mal.

Si me doy cuenta, puedo alinearme con lo que quiero sentir, con quien quiero ser y generar el conjunto de pensamientos que me hagan sentir bien. Por ejemplo, que en el proceso di lo mejor de mi, que debo aprender que mi mundo tiene interacciones con otros seres que no puedo controlar, que esos seres no son malas personas y que están haciendo lo mejor que pueden su trabajo y así generar tantos pensamientos que me muevan a donde quiero estar.

Si eres consciente y no esquivas la responsabilidad que tienes de cómo miras el mundo, verás que el día a día es mucho más liviano, enriquecedor y divertido, que puedes gozar y estimular tu aprendizaje en cosas simples y complejas, generando círculos de pensamientos virtuosos que te abren caminos en vez de cerrarlos, que te regalan bienestar. 

Y si quieres encontrar una forma práctica practicar estos temas en tu vida ¡yo te puedo ayudar!

 

 

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