Somos humanos y no máquinas
Hay algunas personas que creemos que somos perfectos, que lo sabemos todo, que los demás no entienden lo que se debe hacer y pensamos que solo nosotros podemos solucionar una situación o problema y nadie más lo puede hacer. ¡Qué soberbios somos!
Más de alguna vez todos hemos tomado la postura del sabelotodo en alguna situación en la vida, invalidando cualquier opinión que emerja de nuestro entorno.
No logramos darnos cuenta que sabemos tan poco del mundo que nos rodea, de las áreas de la ciencias que desconocemos, no sabemos con claridad cómo funciona la naturaleza que nos rodea y bien poco sabemos del funcionamiento de los seres humanos, incluyendo desde la biología hasta nuestro más profundo interior.
Al creer que todo lo sabemos, bloqueamos deliberadamente nuestro crecimiento mental, espiritual y físico.Bloqueamos deliberadamente la posibilidad de aprender desde la interacción que tengo con el mundo que me rodea.
Y las consecuencias de bloquear el aprendizaje son catastróficas, sobretodo cuando esto sucede en personas que tienen una personalidad poderosa que se sobrepone al resto del equipo con el que se relacionan. Eso hace que se bloquee la creatividad del grupo y por lo tanto su proceso de innovación.
Es por esta razón que los líderes deberían tener un perfil de eternos aprendices, que motiven a su grupo a mantenerse en este constante estado de creación, de prueba, de logros y fallos, obteniendo lo mejor en cada caso.
Y cuando hablo de líderes, hablo de todos. Un líder es un padre, una madre dentro de una familia, un profesor frente a sus estudiantes, un jefe frente a su equipo, un político frente al pueblo que representa, cada uno de nosotros frente a las decisiones de vida que tomamos.
Cuando eres responsable de guiar a otros (y también guiarte a ti mismo), tienes que desarrollar habilidades que permitan potenciar capacidades individuales y colaborativas del sistema en que te desarrollas, aprendiendo desde la imperfección, facilitando procesos de reflexión conjunta que te lleven a ti y a las personas que te rodean a moverse en un círculo virtuoso de continuo aprendizaje y crecimiento.
Y si no sabes como hacerlo , yo te ayudo, te invito a que conversemos!