El vaivén de la vida
Esta tarde mirando el mar al atardecer observaba el vaivén del oleaje, como va y viene a la orilla de la playa empujando la arena un poco más cada vez, moldeando su forma, aplanando y redistribuyendo homogéneamente los granos de arena.
Miraba ese movimiento infinito, que sin descanso en ese oscilar avanza un par de pasos y retrocede otro, para volver avanzar.
Me recordaba de la madre de una amiga que siendo muy viejita al mirar el mar se preguntaba ¿se cansará la mar alguna vez? y qué profundidad me entrega su pregunta.
Nuestra vida es muy parecida a este movimiento eterno del mar, es un avanzar y retroceder constantemente. Algunas veces logramos moldear nuestros escenarios para que se vean o funcionen como necesitamos y otras veces no tanto, encontrándonos con rocas que solo el tiempo podrá erosionar, donde la clave se encuentra en la persistencia que podamos entregar.
Mantener la paciencia, la persistencia para seguir el ritmo que la vida nos entrega, para bailar con ella a medida que pasa, intercambiando roles donde a veces ella nos lleva o nosotros la llevamos a ella.
Y en cada paso de esta danza es clave encontrar la forma de disfrutar, de sonreír a nuestra pareja de baile para que la experiencia sea plena, conscientes de la abundancia que la vida nos da para que podamos retribuir con profundo agradecimiento las bendiciones recibidas.
Algunas veces pensamos que no podemos danzar, el cansancio nos sobrepasa y pisoteamos a nuestra pareja de baile o ella nos pisa a nosotros, y cuando eso sucede es el momento de tomar un descanso poniendo distancia para aprender el nuevo ritmo, los nuevos pasos, para lograr fluir y volar a través de la dificultad.
Poder tomar esa distancia puede ser tan simple como cerrar los ojos y dejar que mi ser se entregue a los brazos de la tierra recuperando la energía y la vitalidad. O algo más sofisticado como buscar conectar con la naturaleza desde disfrutar a una mascota o planta en mi hogar, hasta buscar un espacio en el campo, la montaña o el mar.
Conectar con nuestra esencia, con lo que estamos hechos, con nuestro corazón, nos da espacio para saber que somos la expresión de la vida misma, buscando el equilibrio en el vaivén de este baile eterno.
¿Y tú sabes como bailar con la vida? Si no lo sabes, yo te puedo ayudar a aprender los primeros pasos.