La sorpresa
¿Cuándo sucede algo que sorprende? Cuando algo inesperado sucede en mi vida y le pongo toda mi atención es una sorpresa.
Cada cosa que pasa a cada segundo en mi vida debería ser una sorpresa y la pasamos por alto por “no poner atención”.
El hecho de respirar ya es una sorpresa, despertarnos en la mañana debería ser absolutamente sorprendente, ya que no tenemos ninguna manera de garantizar que viviremos un nuevo día.
Cada paso correctamente dado, cada acción que se ejecuta tal como diseñamos o soñamos deberíamos sentirnos sorprendidos y admirados que todo se configuró perfectamente para que así fuera.
Y cuando las cosas no salen como nosotros queríamos, generalmente nos enfadamos, reclamamos, pero creo que igualmente deberíamos sorprendernos, ya que las probabilidades de que ese camino se diera es están sorprendente como cualquier otro.
Hoy damos todo por hecho, incluso nos damos por “hecho” a nosotros mismos, tanto así que ni siquiera nos miramos, no sabemos qué sentimos y ni siquiera nos damos cuenta de qué pensamos (generamos 60.000 pensamientos diarios y ni siquiera sabemos sobre qué).
Damos espacio a que aparezca la sorpresa cuando dejo de suponer que algo debe ser de tal o cuál manera, cuando me abro a las posibilidades, cuando empiezo a aliviar y a flexibilizar mis creencias, para abrirme a recibir lo que el universo me quiera entregar.
La creencia de que todo lo sabemos y que tenemos siempre la razón nos limita, ya que nos encasillamos a nosotros mismos en una pequeña cajita que solo nos cabe en nuestra cabeza.
Tiene su ciencia y requiere de un trabajo personal abrirse a recibir lo que el universo me quiere dar, nos morimos de miedo y el vértigo que nos provoca la sensación de no control nos aterra.
Encontrar la confianza en lo desconocido, en eso que no controlo puede abrirme justo la puerta que necesito para mi crecimiento personal y así es como me sorprendo!!
¿Y tú te sorprendes? Si aún no, yo te acompaño ¡Sorprendámonos juntos!!