El arte como fuente de expresión
La semana pasada escribí respecto de expresar lo que sentimos, ya que es parte de poder aprender y procesar lo que vivimos.
Sin embargo, a muchos de nosotros no se nos enseñó cómo se hacía esto de expresar de manera armoniosa lo que nos pasa, sin herir a nadie, sin herirnos a nosotros mismos.
Si tú crees que eres parte de las personas que no nos enseñaron como expresar lo que sentimos y que hemos aprendido dando tropiezos en nuestra vida te recomiendo que canalices lo que sientes a través del arte.
Partamos primero con ¿qué es el arte?
Arte procede del latino ars que significa habilidad, destreza, técnica, oficio, pero a su vez corresponde a una traducción del griego tékne que significa lo mismo. Entonces, arte es sinónimo de practicar una determinada habilidad, la que puede transformar al Ser.
“Una habilidad que puede transformar al Ser”, aquí está lo clave, porque expresar lo que siento me transforma.
No tengo que ser un genio para hacer un dibujo, escribir, cantar, bailar, entre otras tantas expresiones de arte que existen que pueden permitirme expresar lo que siento.
Así puedo dejar que lo que hay en mi salga, se muestre y además pueda yo mismo, yo misma verlo, sentirlo y porque no abrazarlo también.
Ese sentir que está tan escondido, que lo oculto, por miedo, vergüenza, culpa, rabia o tristeza, es parte fundamental de quien soy y mientras no lo abrace, no podré aprender de ello y seguir creciendo.
Hoy te invito a que tomes un lápiz, papel y escribas o dibujes qué es eso que está tan escondido en ti, eso que te preocupa, deja que salga a través de ese pedacito de arte, abre tu corazón y abraza ese espacio de conversación profunda contigo mismo, para que te muestres a ti mismo tu propio ser.