Talento
El talento lo es todo, sin talento no puedes conseguir eso que tanto quieres, sino tienes talento ni lo pienses.
¿Cuántas veces hemos escuchado este tipo de frases en momentos críticos de nuestra existencia?
¿Cuántas veces hemos sido capaces de hacer caso omiso de ellas y nos hemos lanzado a sacar nuestras propias conclusiones, nuestro propio aprendizaje?
Cualquier habilidad puede aprenderse. Algunos tienen mayor facilidad, otros no tanta, sin embargo todo va en el proceso de constante repetición y perfeccionamiento.
Recordaba la anécdota de un fan de un gran pianista que se acercó a saludarlo y el fan le comentó “me encantaría tocar como tú” y el pianista le dijo “no, eso no es verdad, si quieras tocar como yo, practicarías las 6 horas diarias que yo practico”.
El ser talentoso o hábil en algo, no te hace llegar a la maestría, solo te lleva a ella el compromiso contigo de tu propia excelencia.
Si no eres talentoso y quieres alcanzar algo debes probar con seriedad, con el real compromiso de querer aprender, quizás sólo estás partiendo unos pasos más atrás el camino, no obstante si persistes podrás alcanzar tu meta.
Han habido basquetbolistas en la NBA de 1,60 metros de altura, Beethoven compuso sus mejores sinfonías sordo, hoy en día los juegos paraolímpicos nos muestran que solo basta con proponerse seriamente alcanzar el objetivo y lo puedes lograr.
No hay excusa que valga si de verdad quieres hacer algo, si esas ganas salen desde lo más profundo de tu ser, si de verdad tienes la motivación intrínseca para lograrlo.
El único que al final se pone límites eres tú, encerrándose en una caja de cristal. Tú eres quien escoge a qué palabras le das poder. Tú decides qué hacer. Recuerda que no decidir también es una decisión.
Hoy te invito a mires qué sueños te falta cumplir, revisa si hay alguno que realmente te ilusiona llevarlo a cabo, sueña, escribe en un plan para lograrlo y responde con la mano en tu corazón ¿Qué tanto me ilusiona hacerlo? Escucha cuál es tu respuesta.