Sacar lo que no uso para dejar entrar lo nuevo, para mi es todo un desafío en lo físico y en lo mental. Esto ha sido un proceso de aprendizaje largo, que poco a poco está dando sus frutos.
Desde niña en mi casa, se tenía la cultura de guardar las cosas porque podrían servir en algún otro momento. En muchos casos era cierto, muchos elementos que sobraban de arreglos que se hacían en la casa o típico las cajas de los helados, no sé tanta cosa que hoy es desechable en ese tiempo se guardaba y mi mamá la ocupaba en otro momento.
En ese momento no lo notaba, pero había un proceso creativo de mi madre muy potente donde podía darle una “segunda vida” a algo que hoy podríamos encontrar un desecho. El trabajo que ella hacía en generar una artesanía, encontrar un nuevo uso a algo, era su superpoder y que creo que sería valioso poder adquirir en estos nuevos tiempos.
Pero el mundo cambió y yo seguía guardando sin lograr realizar ese proceso de creación para encontrar a los cosas una segunda vida, pensando en qué se podía usar o servir en algún momento. En otros casos empecé a guardar buscando inconscientemente mantener un recuerdo de un momento vivido, a través del objeto.
Con el apoyo de mis mentores logré darme cuenta que guardar físicamente cosas también se reflejaba en mantener un apego a situaciones, recuerdos o creencias que no son útiles, que solo te aferras a ellas por una costumbre, o una sensación de obligación que no te ayuda en nada.
Y tanto en el ámbito físico y mental, son cosas que ocupan espacio y que no permiten incorporar elementos nuevos que renueven tu ser, tu entorno, sintiendo un refresco en tu espacio, tal como darte una ducha para empezar el día.
Entonces, si quiero tener espacio para que me lleguen cosas nuevas y renovarme, tengo que hacer espacio, limpiar y abrirme a nuevas posibilidades, si quiero cambiar una situación tengo que hacer lo mismo, ordenar, limpiar, ver que sirve y que no, abriéndome a nuevas posibilidades.
Y este proceso, me sirve mucho para empezar este año, pensando en qué quiero mantener, reciclar de mi vida, a qué le daré una segunda vida y por otro lado, abriéndome a la sorpresa de abrazar lo nuevo, lo desconocido, donde mezclando las cosas puedo crear, diseñar una realidad mejor, la realidad soñada.
Te invito a limpiar tu vida y a ver qué pasa… me cuentas…