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El merecido descanso

Cuando empiezas a escuchar lo que tu cuerpo dice, te empiezas a dar cuenta que el cuerpo tiene ciclos de altos o bajos niveles de energía. 

La mayoría de estos ciclos son influenciados por las interacciones o fuerzas de la naturaleza, algunos ejemplos son:

  • El día y la noche: donde en el día nuestra glándula pineal produce serotonina y en la noche produce melatonina.
  • La influencia de los ciclos lunares: somos un 70% agua, por lo que la luna nos afecta.
  • Estaciones del año: el cuerpo guarda y consume más energía en invierno y en verano todo lo contrario.

Y así se pueden ir observando estos cambios también cuando cambias lugar geográfico, cuándo cambias la alimentación, etc. 

Si no observamos como estamos en cada ciclo, se nos hace más difícil fluir, porque algunas veces queremos ir contra la naturaleza y lo único que hacemos es pasarla mal, ocupamos más tiempo del que deberíamos en realizar X o Y actividad y además corremos el riesgo de hacerlo mal.

No estoy diciendo que hay que detener el mundo con cada evento de la naturaleza, o con todo lo que nos diga nuestro cuerpo, sino que es bueno saber cómo nos comportamos y qué nos pasa para optimizar los esfuerzos y cuando sea necesario, también programar merecidos descansos.

Si yo entiendo cómo estoy, cómo me siento, puedo priorizar de otra manera y enfocar esfuerzos de forma más óptima para tener buenos resultados independiente de los ciclos por los que pueda estar pasando.

Lo bueno es que todos somos distintos, entonces podemos ir complementando nuestras actividades y haciendo las sinergias necesarias para que en conjunto podamos avanzar de mejor manera.

Hoy te invito a la observación ¿cuáles son tus ciclos? ¿cuándo te sientes más cómodo? Y si no sabes cómo descubrirlos o cómo observar, ¡yo te ayudo y te acompaño en el proceso!!

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