Resurrección
Cuando uno se siente en el fondo de un pozo, en un momento obscuro de la vida y logras levantarte, reinventarte, sacudirte la ropa continuando tu camino, quizás un camino nuevo, yo siento que eso quizás es como resucitar, para un simple mortal.
Pasar por algún proceso de vida difícil, que sientes que te ha sido duro de conseguir un logro, complejo de llegar a la meta, que quizás con nuestra capacidad de exagerar algunas cosas, lo sentimos como un calvario, sin embargo logras salir victorioso, es como volver a nacer.
En esos procesos sentimos que nos estamos muriendo, que estamos perdiendo todo, no encontramos el sentido de tanto esfuerzo, incluso algunos lloramos de impotencia, rabia, pena, miles de sensaciones juntas, no obstante salimos adelante.
Esa capacidad que tenemos todos los seres humanos de desafiarnos, de crecer, de evolución, ya sea porque nosotros nos movemos al desafío o porque la vida misma en su avance nos desafía y nos empuja a mejorar.
Y nos movemos al siguiente estado motivados por buscar una superación personal o por ayudar/proteger a otros, cualquiera que sea la razón al superar cada desafío vamos haciendo el mundo un poquito mejor, porque cada uno de nosotros es algo mejor.
Siento que estás fechas que para algunos son sagradas (para mi lo son) y que para otros son simples vacaciones, dejan en el aire el mensaje de superación, de amor al otro y así mismo, la gloria de romper los límites, de ir más allá de los que sentimos que es nuestra propia muerte, nuestro propio sacrificio, para volvernos grandes e inmensos seres creadores de nuestros mundos personales con amor, sabiduría y equilibrio.
Recordemos que todos límites que nos ponemos son mentales, que todo con nuestra creatividad, amor y valentía es posible de superar, que solo debemos proponérnoslo, creer en nosotros y en quienes nos rodean.
Solo falta que te atrevas! Que nos atrevamos a ser una mejor versión de nosotros mismos, porque solo así crearemos un mundo mejor.