MIEDO
El miedo yo lo siento en el corazón, siento una sensación como que me apretaran con ambas manos el músculo cardiaco, eso hace que me cueste expandir la respiración, llevo lo hombros hacia adelante, se me endurecen los brazos y los hombros.
La sensación de las emociones es una mezcla de tristeza, abandono, cansancio, congoja, intranquilidad, ansiedad. Dan ganas de rendirse y que el mundo te aplaste y/o llorar quejándote del mundo, de ti, de la vida… hasta de la mosca que pasa cerca de ti.
Así siento yo el miedo cuando voy hacia dentro de mi, pero si no lo quiero mirar es como una ansiedad que molesta, que me pone nerviosa y que no quiero mirar… me da miedo mirar ¿qué loco no? Quiero deshacerme de una sensación que está dentro mío, sin mirarla, como si ignorarla fuera hacer que se vaya… cuando es todo lo contrario, más atención le pongo, pero “de reojo”, entonces nunca lo suelto.
Después de darme varias vueltas (en el mismo día o durante varios días) ya me canso y me quedo “sentada” en el miedo, para ver de una vez por todas que es… no hay otra manera, sentarse a sentir miedo hasta los tuétanos.
Hasta aquí ya la mayoría debe pensar que enloquecí 😉, pero no es así, esto de sentarse a mirar los miedos sicológicos es lo mismo que invitar al niño pequeño que le tiene miedo a la oscuridad e irle mostrando que en las sombras no hay nada, por lo que no debe temer.
Esto es lo mismo, el único problema que cuando lo haces en soledad no está el adulto que te toma la mano o te abraza para decirte que nada malo puede pasar.
Ésta simple acción de mirar hacia dentro, manteniendo la mirada, sosteniendo las ganas de correr y mirar hacia otro lado puede hacer una gran diferencia en tu experiencia de vida, porque pasado un rato de estar en una juguera de emociones, al final llegas a entender la raíz de tu miedo y como suele suceder… no había nada que temer.
Y cuando ya no hay nada que temer, es posible seguir con la vida con más liviandad, con menos preocupación, más contento y pleno, todo gracias a que te diste el espacio de mirar dentro de ti, de conocerte un poquito más e iluminar el espacio oscuro que había dentro.
Para algunos puede no ser tan fácil empezar el camino de la auto observación, si tú eres uno de esos te recomiendo que mires mi libro
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Y si necesitas que alguien te tome esa mano para acompañarte a iluminar espacios en tu interior, conversemos, yo te puedo acompañar.
"Ten paciencia. Espera hasta que el barro se asiente y el agua esté clara. Permanece inmóvil hasta que la acción correcta surja por sí misma”. Lao Tse.