Miedo a conocerte a ti mismo
¿Por qué no te atreves a mirar dentro de ti?, ¿a qué tienes miedo? ¿Por qué no te haces el espacio para entender qué te pasa?, para entender ¿por qué tienes más momentos de aflicción que momentos felices? ¿De verdad no quieres saber quién eres? ¿No crees que es valioso detenerse y responder estas preguntas? ¿No crees que te darían más claridad para tomar mejores decisiones? ¿No crees que serían un aporte a mejorar tu calidad de vida? ¿A qué tienes miedo?
Estas preguntas llegaron a mí hace algunos años, cuando creía que esto de analizarse y reflexionar sobre uno mismo era una estupidez. Sí, yo lo calificaba en ese entonces como una estupidez, una pérdida de tiempo. Había tenido en algún momento acceso a alguna terapia, pero sin lograr conectar con el psicólogo al que asistí, por lo que no entendí en ese momento cuál podía ser su aporte a mi vida. Tuve mala suerte podríamos decir.
Después, como casi todo lo que me ha llevado al camino del autoconocimiento, la vida me volvió a obligar a encontrarme con una psicóloga y resulta que su método, su forma de hacer terapia era muy distinta y con un perfecto sentido para acercarse a alguien muy reacio, perfectamente adecuado para mi perfil. Al principio del proceso estaba aterrada sin querer reconocerlo. Y esa resistencia hacía que mis emociones, que las sensaciones al recordar lo que había sido toda mi vida, solo aumentaran la intensidad del miedo a mirar que solo era un ser humano, frágil, sensible, imperfecto, con necesidades y carencias. Creía que no tenía nada bueno que aportar a nadie.
Las preguntas ¿para qué estoy aquí?, ¿qué sentido tiene todo esto de vivir? Venían a mi mente a cada momento. Pero gracias a la sicóloga, logramos encontrar el por qué del camino recorrido y que yo tenía las herramientas para continuar diseñando lo que yo quisiera.
Ahí apareció la siguiente pregunta: ¿qué quiero? Tampoco supe cómo responder en un principio, sin embargo, como aprendí que uno podía pedir ayuda en estos procesos, eso hice. Llegué a Newfield Consulting donde inicié mi certificación como Coach Ontológico y comencé un proceso intenso de autodescubrimiento, aprendiendo herramientas poderosas para reflexionar sobre uno mismo, cuidándose, amándose y sobre todo, perdonándose. Y claro, nuestro mayor juez sobre nuestras acciones somos nosotros mismos: somos implacables y, sin quererlo, nos infringimos mucho dolor.
El pasar por la revisión de nosotros mismos da miedo, pero cuando enfrentamos el miedo cara a cara uno logra entenderlo dándose cuenta que en realidad no hay nada que temer, que todo es parte de la imaginación, de tu propia interpretación. ¡¡Y el efecto inmediato es que sientes que te sacas un enorme peso de encima!!
Deja de tener miedo, mírate, encuéntrate y siente que estás completo, que puedes ser quien quieras ser. Si quieres, yo te puedo acompañar en ese descubrimiento, porque yo ya pasé por esa parte del camino.