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Ecosistema perfecto

El ser humano es un ecosistema perfecto. La relación que hay entre las dimensiones de cuerpo, mente, emociones y espiritualidad hace que seamos una máquina que funciona con una coordinación y coherencia que muchos científicos aún están tratando de descubrir y que algunos ingenieros están tratando de imitar a través de desarrollos tecnológicos.

La relación del funcionamiento entre cada una de las dimensiones antes mencionadas está perfectamente sincronizada.

Lo que voy viviendo y percibiendo cada segundo de la vida se va configurando, entrelazando para reflejarse en mi en mi cuerpo y entorno.

Por ejemplo, cuando estás en una situación que te recuerda a algo previamente vivido, puedes observar que en un instante el recuerdo impacto lo que estás viviendo, ya que automáticamente traes al momento presente la configuración de la química de tu cuerpo de ese instante pasado y desde ahí la biología de tu cuerpo cambia, tensando o relajando músculos, trayendo creencias y supuestos que funcionaron en un pasado, predisponiéndote para repetir una situación ya vivida.

Por otro lado, los momentos que más nos han marcado o los momentos que más hemos repetido, están más a la mano en nuestra mente para traerlos al momento presente y empezar a repetir situaciones.

Y si no nos damos cuenta de esto, empezamos a repetir diariamente el mismo patrón, la misma situación, entrando en ciclos positivos o negativos sin ninguna consciencia y pensando que el destino o lo que sea que creamos nos dirige sin tener ninguna injerencia.

Pero cuando te das cuenta de esta situación, puedes usar tu voluntad para darte cuenta y dirigir tu energía hacia donde realmente quieres. Solo basta con tener determinación dejando de escudarse en que es difícil, en que no se puede, en que otros pueden y yo no.

Una vez que te das cuenta, tienes la responsabilidad sobre ti mismo de evolucionar y tomar acción para ser la mejor versión de ti mismo.

Y tomar una decisión como esta, no es necesariamente tienes que llevarla a delante solo. Siempre puedes tener a un amigo, a un familiar, a un sicólogo o coach que te acompañe en el proceso. El camino acompañado siempre es mucho más llevadero.

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