Momentos inolvidables
Esta última semana he vivido momentos inolvidables, momentos que guardaré en mi corazón por mucho, pero mucho tiempo.
¿Pero que hace que un momento sea inolvidable? ¿qué debe pasar para que un momento quede registrado en nuestra memoria para que después con el tiempo lo queramos volver a rememorar?
Siento que independiente de cómo califiquemos el momento vivido, para que tenga el impacto del recuerdo en nosotros debe ser un momento en que la emoción vivida se marque en nuestro cuerpo y quede como un registro a fuego.
Cuando se evoca el recuerdo, a partir de la imagen visualizada se empieza configurar nuestro ritmo cardiaco en tono vivido y desde ahí las sensaciones se expanden a la piel, a los músculos, rememorando aromas, sonidos y otras sensaciones que se hubiesen presentado en ese instante.
Y cada vez que recordamos el proceso se vuelve a repetir, provocando que vivamos la situación una y otra y otra vez.
¡Qué poderoso es nuestro cerebro! ¿no? ¡Y qué maravillosa es la relación que tiene con el cuerpo!
Lo interesante de esto, es que esta relación la podemos usar de forma consciente a nuestro favor.
¿Cómo dirán ustedes? Si quiero subir mi ánimo por ejemplo, podría tener uno o varios recuerdos hermosos a la mano para poder evocarlos cuando lo necesite y así tomarme una píldora de felicidad.
O si veo que estoy recordando un evento no muy grato, puedo observar que eso afecta a mi cuerpo y con ello puedo tomar acción para mejorar mi estado, volviendo a evocar alguno de los recuerdos memorables.
Como ven, con un poco de consciencia podemos elegir como nos queremos sentir y podemos configurarnos para que nuestro estado sea el más adecuado para la situación que debemos enfrentar.
Sólo es necesario observar la relación que tiene nuestro cuerpo y mente con nuestra consciencia del momento vivido, para evocarla al momento presente.
¿Te atreves a probarlo? Cuéntame, te leo.